Salimos de Bogotá con poca información a donde nos dirigimos, sabemos que quienes nos recibirán son ex-combatientes de las FARC. No puedo negar que las ansias y el miedo se apoderan de mi, conociendo la historia de Colombia y sobre todo la historia de quienes son las FARC. Hoy no vengo a escribir sobre quiénes son los buenos o los malos, simplemente vengo a contar lo que fue una experiencia única que te enseña lo importante que es un cambio para nuestra sociedad Colombiana.

Nos adentramos a la Colombia desconocida, una Colombia que poco se sabe y muchas historias cuentan. Al llegar al campamento nos reciben con un tinto y una sonrisa, nos dan la bienvenida y nos tratan como cualquier colombiano trata a su visita, lo hace sentir como en casa. En ese momento tus ansias se comienzan a calmar y el miedo se empieza a perder, entiendes que estas tratando con personas como tú que sienten, lloran y sobre todo conocen lo que es el sufrimiento humano.

Durante esta travesía entendí que si queremos cambiar nuestro futuro debemos aceptar nuestros errores. Soy un amante de la vida y estoy seguro que los conflictos armados son invento de nuestro propio ego humano. Durante esos días conocí personas que sueñan con un futuro mejor como cualquier ser humano.

En este resumen de imágenes les muestro una Colombia íntima que muy pocos conocen. Como fotógrafo documental tengo la obligación de mostrarles y comunicarles, no solo mi punto de vista pero también lo que los medios de comunicación deciden callar.

Meta, Colombia