Hace una semana me encontraba en la maravillosa y caótica isla de San Andrés, el llamado de rodaje era a las 6 de la mañana, ese día decidí despertarme temprano y alistar todos los equipos que iba a necesitar para una larga y extensa jornada de trabajo. Al montarme al carro que me llevaría a la primera locación pude ver a lo lejos un señor en un su caballo, eran aproximadamente las 5:30 de la mañana lo cual me llamo la atención. Al llegar a la locación decidí salir a hacer una toma del amanecer en la playa cuando de pronto aparece el mismo señor a unos 300 metros de distancia y veo que se adentra al mar con su caballo. En ese momento decido detener mi trabajo y correr por la playa hacia donde se encontraban ellos. Al llegar veo que este señor esta bañando a su caballo mientras canta una canción. Decido empezar a fotografiar este mágico momento, siento que sigo muy lejos de la escena y decido adentrarme al mar con mi cámara, me encuentro a unos 5 metros de distancia de este enigmático personaje, me mira y me dice «Buenos días» a lo que le respondo, buen día señor ¿Sería posible tomar unas fotos de ustedes dos?, el señor me responde con una sonrisa y se monta a su caballo que se encuentra aun en el mar. Logro capturar un momento único e íntimo de un humano y su caballo lo cual me llena de energía y pasión por lo que hago, la fotografía no es solo tomar fotos bonitas, es lograr entender la belleza de lo que nos rodea y el respeto a la vida.

San Andres Isla, 2019