Vivimos tiempos rápidos, donde la realidad se logra distorsionar por la inmensidad de los egos. Hoy día, consumimos contendió constante e infinito, a una velocidad alarmante. Tan alarmante que la realidad es fácil de manipular. Durante muchos años tuve la oportunidad de conocer historias, verdades y eventos que me enseñaron la responsabilidad de mí profesión. ¿Pero que es la responsabilidad de la imagen? me tomo mucho tiempo lograr comprender este argumento.


Cada día me siento mas pequeño al ver la inmensidad de talento que diariamente me encuentro en redes sociales, jóvenes fotógrafos con ganas de comerse el mundo con el simple poder de congelar el tiempo. Una vez se obtiene este poder no volvemos a ser los mismos (muchos entenderán), nos convertimos en seres engreídos, rebeldes y egocéntricos para la sociedad, pero en realidad somos parte esencial del desarrollo social de cualquier comunidad. Logramos capturar momentos que perduraran en la historia. Derrocar dictadores, acabar la hambruna, dar voz a aquellos que no la tienen. Lograremos hacer llorar y revivir momentos únicos, lograremos hacer entender las realidades del mundo que nos rodea.


Durante muchos años viví en un mundo de fantasía como fotógrafo, logré reconocimiento en un mundo donde las estadísticas y los números es lo único que vale. Y es entendible, vivimos en un mundo superficial que nos han llevado a olvidar que somos seres humanos. Necesitamos volver a amar, sonreír, abrazar, bailar o simplemente mirar el cielo estrellado en una noche oscura. Ser humano es lo que ser fotógrafo nos diferencia del resto. Somos seres sensibles al mundo que nos rodea. Nos diferenciamos no por raza si no por estilos. Vemos el lado oculto de la vida y la exponemos.


Hoy decidí escribir este pequeño texto ya que me siento perdido, mi profesión paso de ser hobbie a un trabajo de llenar discos duros y generar contenido. Contenido que al fin y al cabo se vuelve obsoleto 24 horas después. No pienso ponerme en contra del mundo actual, estoy a favor del avance y el desarrollo, y pelear contra la corriente siempre termina mal. A mis colegas fotógrafos, quiero que nunca dejen de tomar fotos como lo hicieron desde el inicio de sus carreras, encontrarse constantemente con esa imagen que los hizo soñar, lo hizo sentir e incluso llorar. Lo invito a que impriman sus imágenes y las regalen, hagan sentir al espectador lo que ustedes sintieron al capturar ese mágico momento. Esta profesión no se trata de ser el mejor, esta profesión se trata de ser feliz.


Seamos responsables con nuestro propio contenido, respetémoslo diariamente, al fin y al cabo si decidimos tomar fotos es porque nos hacía feliz.